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– Su nombre…

– Luis Alfredo Díaz 

– Nacionalidad…

– Español, pero uruguayo de nacimiento.

– Profesión…

– Soy músico y…

– Pais de residencia…

– España 

– ¿ Qué hacés acá entonces ?

– Estoy de vacaciones.

 Y así siguió el interrogatorio, que habría de tener en los siguientes días muchas veces. Comenzando siempre con la misma rutina : nombre, profesión, nacionalidad…

No se, pensarían que de pronto habría cambiado de nombre o de nacionalidad… Algunas veces me llamaban a altas horas de la madrugada. 

– ¡ Luis Alfredo Díaz !  – resonaba mi nombre por el pasillo. Me despertaba sobresaltado. Entraban dos soldados en mi calabozo, me ponían una especie de capuchón negro en la cabeza, y me esposaban las manos a la espalda. Me llevaban por un largo camino, bajando y subiendo escaleras.. En más de una ocasión pensé : – ya está, ahora sí que se terminó…- pero al llegar al lugar donde me llevaban, me quitaban el capuchón y las esposas, y me encontraba delante de un fotógrafo que lacónicamente me decía : – de perfil – y me sacaba una foto – De frente – y me sacaba otra – Ya se puede ir…  Volvían a ponerme el capuchón  y las esposas y me regresaban al calabozo. Otras veces , me encontraba al final del recorrido, en una sala con varios hombres que me interrogaban a la vez.

Recuerdo especialmente un interrogatorio con un militar, supuestamente venido de la capital – eso dijo el : ” He tenido que venir de Montevideo, hoy domingo, por culpa de ustedes…” Después de responder el típico cuestionario de mi nombre, profesión, nacionalidad… aquel militar, visiblemente molesto, me empujó contra la pared y me dijo : mirá , he leído tus canciones, y veo que vos tenés dos tipos de letras.

Una : Tan cerca de mi, que hasta lo puedo tocar, Jesus está aquí…Mirá nosotros no tenemos nada contra eso… Pero luego vos tenés otras que sí nos molestan, que si ” Baja a Dios de las nubes… “, que si ” llévalo a la fábrica donde trabajas…”

– ¿ Pa’ qué carajo tenés que meter a Dios en estas cosas ? Mirá, aquí en esta ciudad estuvo hace poco un predicador muy famoso: Luis Pala…no se qué… que juntó a mucha gente y dijo todo lo que quiso y nosotros no nos metimos con el… Pero él tampoco se metió con nosotros… ¿ Ves? ; Vos cántale a Dios y chau… Pero ¿ pa ‘ qué diablos tenés que hablar de otras cosas ?  ¿ entendés ?

Creo que nunca nadie me había explicado más claramente la integralidad del arte, del mensaje de fe, de la vida misma…hasta aquel día. 

No podía cantarle a Dios …y ” chau ” ( expresión uruguaya que quiere decir : ” olvídate de lo demás ” ). Debía hablar en mi música de la totalidad de la vida. Y si no lo hacía, corría el riesgo de no ” molestar ” a nadie… De cantarle a ” Dios y chau ” – como decía aquel militar.

Al terminar aquel interrogatorio me dijo el militar : 

 – Por cierto, esta canción acá, que tenés en tu cuaderno…tiene un claro mensaje marxista leninista…¡ che ! 

– ¿ Cuál dije ?

 

– Esta que dice ” Y vosotros los ricos, llorad a gritos / por las desventuras que os sobrevirán  / Vuestro oro y vuestra plata está podrido…” ¿ Por qué escribiste esto ?

– Yo no lo escribí – dije – ese es un texto de Santiago 

– ¿ Santiago ? ¿ Ese también está en tu banda ? ¡ Que traigan a Santiago ! Gritó enfadado !

– Bueno, no le será posible traerlo – dije yo, conteniendo la risa – murió hace muchos siglos…Ese texto está sacado literalmente de la Biblia, lo escribió al apóstol Santiago. 

– …traigan entonces una Biblia – ordenó visiblemente contrariado el militar 

– Esa noche firmé una declaración en la que decía que yo había escrito una canción con una clara ideología revolucionaria, extraída de la Biblia pero manipulada tendenciosamente por mi ( el hecho de que repetía en la canción el estribillo, según el militar, había variado el contenido original y por lo tanto, no se trataba, como yo esgrimía, de un texto “literalmente ” extraído de la Biblia ).

 Al firmar aquella declaración, coaccionado por los militares después de muchas  horas, lloré amargamente. Si estaba aceptando eso, en unas semanas o meses más – pensé – me harán decir que puse una bomba o maté a no sé quién…

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